El Mundo En Crisis - ARGENTINA, 2002

Victor Huerta
AGOSTO 30, 2012


El Mundo En Crisis - ARGENTINA, 2002

Mucha gente ha escuchado hablar de las crisis monetarias que han sufrido varios países, tales como México, Chile, Nicaragua, Bolivia, China, Grecia, Yugoslavia, Hungría, Rusia, Rumania y Argentina.  En este artículo vamos a cubrir cómo y por qué sucedió esta crisis en Argentina a finales del 2001 y principios del 2002, cuando vivió una de las crisis más severas que cualquier país Latinoamericano haya presenciado.

Argentina Antes De La Crisis

Argentina se vio inmersa en una crisis económica devastadora en diciembre de  2001/enero de 2002, cuando un congelamiento parcial de los depósitos, un incumplimiento parcial de la deuda pública, y el abandono del tipo de cambio fijo llevó a un colapso de la producción, a altos niveles de desempleo y disturbios políticos y sociales. Estos acontecimientos han planteado preguntas sobre la relación del país con el FMI, ya que sucedieron mientras que sus políticas económicas estaban bajo la estrecha vigilancia de un programa respaldado por el FMI. Por otra parte, el FMI había estado casi continuamente comprometido en la Argentina desde 1991, cuando el "Plan de Convertibilidad" fijó el peso argentino en paridad con el dólar de EE.UU. con un arreglo que era una especie de caja de conversión.

Mientras que Argentina experimentó un fuerte crecimiento y una inflación muy baja durante gran parte de la década de 1990, cayó en una profunda recesión en 1998 y, en parte debido a las restricciones del régimen de convertibilidad, se vio cada vez más limitada en su capacidad de utilizar herramientas estándar de política macroeconómica para diseñar un recuperación. A medida que la economía se desaceleró y los inversores internacionales se pusieron nerviosos, la ya elevada carga de servicio de la deuda externa del país creció hasta un punto en donde la deuda se hizo insostenible.

Hasta poco antes de la crisis, el país había sido ampliamente elogiado por sus logros en la estabilización, el crecimiento económico y en las reformas orientadas al mercado bajo  programas respaldados por el FMI. Durante la década que precedió a la crisis, hubo cuatro acuerdos sucesivos de financiación para la Argentina y su saldo de crédito pendiente con el FMI aumentó considerablemente después de 2000 ( Figura 1 ) 

El FMI también proporcionó una amplia asistencia técnica (AT) durante el período, enviando  unas 50 misiones entre 1991 y 2002, principalmente en las áreas fiscal, monetaria y bancaria. 

Si bien la responsabilidad última de la política económica de un país miembro debe recaer en las autoridades nacionales, desde la crisis, varios observadores han planteado preguntas sobre la eficacia y la calidad de la financiación y del asesoramiento  proporcionado por el FMI. Algunos críticos han argumentado que la falla principal del FMI consistió en proporcionar demasiada financiación sin requerir suficientes políticas de ajuste, mientras que otros han alegado que las políticas recomendadas por el FMI en realidad contribuyeron a la crisis. En cualquier caso, el eventual colapso del régimen de convertibilidad y las correspondientes consecuencias económicas y sociales negativas para el país han tenido, correcta o incorrectamente, un costo para la reputación del FMI.

 

Inflación, Hiperinflación y el "Plan de Convertibilidad"

Tras una década de alta inflación y de producción estancada, y de varios intentos fallidos por estabilizar la economía, la Argentina cayó en la hiperinflación en 1989.

El Plan de Convertibilidad, presentado en abril de 1991, fue diseñado para estabilizar la economía a través de medidas drásticas y casi irreversibles. El plan se centró en el uso de un arreglo de una especie de caja de conversión, en el que el peso (puesto en equivalencia con 10.000 australes) se fijó a la par del dólar de EE.UU. y la creación autónoma de dinero de parte del Banco Central se vio severamente limitada. Significativamente, también incluía una agenda más amplia de reformas estructurales orientadas al mercado para promover la eficiencia y la productividad.

Después de la aprobación del Plan de Convertibilidad, la estabilización se logró de manera rápida y, con la ayuda de reformas estructurales, la economía creció a una tasa promedio del 6 por ciento por año hasta 1997 (véase la Tabla 1 en el apéndice para los principales indicadores económicos durante 1991-2002). A pesar de experimentarse unos pocos episodios de recesión, fueron de corta duración y, a excepción de la que siguió a la crisis mexicana a principios de 1995, relativamente suaves. La crisis mexicana puso a prueba la resistencia del régimen de convertibilidad, al tiempo que las tasas de interés subieron fuertemente, la producción se redujo sustancialmente, y el desempleo aumentó a más del 18 por ciento. Cuando una recuperación en forma de V se produjo, esto fue ampliamente interpretado como prueba de su solidez y credibilidad.

La recesión que comenzó en el segundo semestre de 1998, sin embargo, resultó ser al mismo tiempo prolongada y severa. Fue desencadenada y luego agravada por una serie de shocks externos adversos, en particular, el default ruso y la crisis del LTCM en agosto-septiembre de 1998 y la devaluación del real brasileño en enero de 1999. En contraste con la mayoría de las otras economías de mercados emergentes de la época, la economía argentina no disfrutó de una rápida recuperación. En lugar de eso, la lentitud del crecimiento del PBI generó preocupaciones acerca de la sustentabilidad de la deuda pública, preocupaciones que con el tiempo se convirtieron en una profecía autocumplida.

A finales de 2000, Argentina comenzó a experimentar un acceso severamente disminuido al mercado de capitales, como se reflejó en un pronunciado y sostenido aumento de los diferenciales de los bonos argentinos sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos (Figura 2). Para ello, el FMI reaccionó proporcionando un apoyo financiero excepcional. Una aplicación desigual del ajuste fiscal y de las reformas prometidas, un empeoramiento del entorno macroeconómico mundial y la inestabilidad política, sin embargo, condujeron a la pérdida completa de acceso a los mercados y a  una intensificada fuga de capitales en el segundo trimestre de 2001. Una serie de retiros masivos de depósitos comenzó a tener un severo impacto en la salud del sistema bancario. En diciembre de 2001, las autoridades argentinas impusieron una congelación parcial de los depósitos. Con Argentina ya no en cumplimiento de las condiciones del programa expandido respaldado por el FMI, el FMI decidió suspender los desembolsos. A finales de diciembre, en un clima de graves disturbios políticos y sociales, el país entró parcialmente en cesación de pagos respecto a sus obligaciones internacionales; en enero de 2002, abandonó oficialmente el régimen de convertibilidad. Se produjeron una fuerte depreciación del peso y una crisis general del sector bancario. A finales de 2002, la economía se había contraído en un 20 por ciento desde el inicio de la recesión en 1998, con enormes costos económicos y sociales para la población.

 

Factores Que Contribuyeron A La Crisis

Si bien hay explicaciones en pugna acerca de la causa principal de la crisis argentina, es claro que varios factores jugaron un papel en la creación de vulnerabilidades, con una importancia relativa cambiante en el tiempo. Estos incluyen: (i) una política fiscal excesivamente laxa, sobre todo en tiempos de rápido crecimiento cuando los  importantes superávit fiscales se deberían haber alcanzado como un amortiguador frente a las crisis futuras, (ii) el mismo régimen de convertibilidad, que no permitió que tuviera lugar un necesario ajuste del tipo del cambio real a través de la depreciación nominal, (iii) fluctuaciones excesivas e imprevisibles en el volumen de flujos de capital global hacia las economías de los mercados emergentes, (iv) el lento ritmo de las reformas estructurales en algunas áreas críticas, lo que dificultó la capacidad de los salarios y precios internos de ajustarse rápidamente, y (v) factores institucionales y políticos que impidieron la pronta aplicación de medidas correctivas. En este contexto, algunos factores adicionales ayudaron a desencadenar la crisis y a exacerbar el impacto de estas deficiencias básicas: (vi) una serie de shocks externos adversos, incluyendo la apreciación del dólar de EE.UU., el default ruso y la crisis del LTCM, la devaluación del real brasileño, y la desaceleración económica mundial, (vii) el impacto de un crecimiento lento y altas tasas de interés (resultando en mayores primas de riesgo sobre los bonos argentinos) sobre el camino previsto hacia la proporción entre deuda y PBI, y  (viii) en la etapa final de la crisis, un debilitamiento de las defensas prudenciales en el sistema bancario, lo que contribuyó a una pérdida de confianza en la moneda y complicó los intentos por restablecer la estabilidad una vez que el régimen de convertibilidad se derrumbó. Es posible que alguno o algunos de estos factores habrían sido sólo un lastre para el crecimiento y una fuente potencial de vulnerabilidad, pero todos estos factores en combinación demostraron ser suficientes para crear una gran crisis y hacer que el régimen de convertibilidad fuera imposible de sostener.

(i) La política fiscal

Muchos observadores han sostenido que la política fiscal fue demasiado laxa, particularmente en aquellos años en los que el rápido crecimiento ofreció posibilidades de una política fiscal anticíclica que habría contribuido a reducir la deuda. Déficits  persistentes reflejaron la poca transparencia de las operaciones fiscales, una elusión fiscal generalizada y evasión, y la capacidad limitada del gobierno federal para controlar los gastos de los gobiernos provinciales. Agravando estas debilidades, a veces se argumenta que se llevaron a cabo políticas irresponsables, tales como el uso de los recursos de las privatizaciones para los gastos corrientes en lugar de para la reducción de la deuda. Como resultado, cuando una recesión golpeó en 1998, el saldo de la deuda había crecido hasta tal punto que estabilizarla habría requerido un fuerte ajuste fiscal procíclico, lo que pudo no haber sido realista en el contexto.

(ii) El régimen de convertibilidad

Otro punto de vista común se opone a la elección del mismo régimen de convertibilidad, dada la falta de flexibilidad de precios y salarios y la distribución geográfica del comercio en el país y la vulnerabilidad a los shocks externos. Como resultado, el régimen de convertibilidad no permitió que el tipo de cambio real efectivo del peso se  deprecie cuando fue necesario. En particular, la fortaleza del dólar de EE.UU. a finales de los años 90 y la devaluación del real brasileño en 1999 condujeron a un aumento sostenido del tipo de cambio real efectivo de Argentina, lo que a su vez causó una pérdida de competitividad y ahogó el crecimiento y las exportaciones. Por otra parte, la convertibilidad obligó a Argentina a ajustar su política monetaria con la de los Estados Unidos, a pesar de las diferencias cíclicas entre los dos países. De acuerdo con esta línea de análisis, la política fiscal de la Argentina podría haber sido más sustentable si el régimen de convertibilidad no hubiera estado. En lugar de eso, al tiempo que la tasa de cambio fijo obligó a un aumento en el coeficiente de servicio de la deuda mediante la supresión del crecimiento de las exportaciones y la ampliación del déficit de cuenta corriente, no había ninguna postura políticamente viable de política fiscal que habría sido compatible con el régimen del tipo de cambio, una vez que la economía se hubiera   ralentizado.

(iii) Disminución de los flujos de capital

Algunos han argumentado que la Argentina dependía demasiado de las entradas de capital, en vez de generar ahorro interno, en parte reflejando el relativamente lento desarrollo de los mercados financieros internos. Cuando hubo una fuerte reducción (o "parada repentina" como se le llama a veces) en los flujos mundiales de capital hacia las economías de los mercados emergentes en 1998, se hizo cada vez más costoso para la Argentina el recaudar fondos en los mercados internacionales de capital. Debido al régimen de convertibilidad, y debido al tamaño relativamente pequeño de su sector exportador, la Argentina no podía adaptarse fácilmente al shock a través de una rápida depreciación del tipo de cambio real. Gracias a una gestión cuidadosa de la estructura de vencimientos, el impacto de la caída de los flujos entrantes no fue tan repentino a como habría sido si más de la deuda se hubiera contraído en plazos más cortos. Sin embargo, como la dinámica adversa de la deuda (véase más adelante) se hizo sentir, al final Argentina se enfrentó a pocas opciones más allá de la reestructuración de la deuda o del incumplimiento total.

(iv) Las reformas estructurales

La rigidez estructural de la economía argentina y la falta de reformas para corregir el problema - es otro factor que ha sido citado como habiendo contribuido a la crisis. El régimen de convertibilidad requirió que el ajuste de tipo de cambio real tuviera lugar a través de cambios en los precios, en lugar de movimientos en el tipo de cambio nominal. Esto significó que, en las condiciones que enfrentó la Argentina desde 1995 en adelante, los precios y salarios internos necesitaban caer con el fin de compensar la apreciación del dólar de EE.UU. frente a otras monedas importantes. Sin embargo, después de algunos esfuerzos realizados a comienzos de la década del 90, los intentos de reformar el mercado laboral llegaron a una virtual paralización a mediados de los 90, y el progreso en la liberalización de otras áreas, tales como los mercados de productos, el comercio exterior, los servicios públicos y la infraestructura, fue lento. La apertura al comercio fue otra área en donde la reforma estructural pudo haber sido incompleta.

Mientras que muchas barreras comerciales directas e indirectas se eliminaron, y mientras que las exportaciones sí crecieron de manera constante, para finales de la década del 90 la Argentina era aún una economía relativamente cerrada. Esto limitó la capacidad del país de obtener divisas para pagar su deuda externa. También significó que una depreciación real muy grande era necesaria para contrarrestar los shocks tales como la fortaleza del dólar de EE.UU. a finales de los 90 y la desaceleración económica mundial en 2001. Por último, la persistencia del déficit de cuenta corriente a lo largo de los 90 puede haber en sí mismo reflejado parte de las deficiencias estructurales.

(v) Factores institucionales y políticos

Algunos han tomado nota de las características institucionales y políticas de la Argentina, como factores que limitaron la capacidad del gobierno federal de tomar medidas decisivas frente a una crisis. La política electoral, por ejemplo, dio lugar a compromisos de ajustes fiscales necesarios en las provincias y a la agenda de reformas estructurales. En general, el considerable poder de los gobiernos provinciales, en un contexto donde a las provincias se les habían confiado importantes responsabilidades de gasto público, redujo en gran medida la flexibilidad de la política fiscal. La corrupción y otras cuestiones de gobierno también han sido citadas como factores que socavaron la credibilidad de las autoridades.

(vi) Shocks externos

A menudo se señala que la Argentina se benefició de las favorables condiciones económicas mundiales que caracterizaron gran parte de la década del 90. Cuando estas condiciones comenzaron a deteriorarse a finales de la década, el impacto en la Argentina fue grave, y más aún debido a que el régimen de convertibilidad y las rigideces estructurales remanentes impidieron una reacción flexible de política interna. Entre los shocks externos estuvieron las crisis de Rusia/LTCM de 1998, que condujeron a una reducción en los ingresos de capital hacia las economías de los mercados emergentes y a un aumento en las primas de riesgo; la devaluación del real brasileño, que tuvo un impacto negativo en la competitividad de las exportaciones argentinas; la apreciación del dólar de EE.UU. frente a la mayoría de las otras monedas a finales de los 90, que aumentó el tipo de cambio real efectivo de Argentina; y la desaceleración económica mundial que comenzó en el inicio de 2001, que deprimió el precio de las principales exportaciones de la Argentina.

(vii) Dinámica de la deuda

Dada la pasada historia de la política fiscal, la dinámica de la deuda comenzó a tener  vida propia, limitando gravemente las opciones políticas disponibles para las autoridades. Muchos comentaristas destacan que, a partir de 1998, la combinación de un gran stock existente de deuda externa, crecientes primas de riesgo país y el lento crecimiento hizo que la relación entre la deuda y el PBI subiera descontroladamente. Todos estos factores se alimentaron entre sí, hasta el punto que habría sido necesario que las autoridades manejaran un gran superávit primario poco realista simplemente para evitar que la relación deuda-PBI se eleve aún más.

(viii) El sistema bancario

Hasta que las corridas de los depositantes comenzaron a acelerarse en la primavera de 2001, el sistema bancario argentino era considerado como un modelo para las economías de los mercados emergentes en términos de normas prudentes,  capitalización y liquidez. El sistema bancario sólido, un producto de los esfuerzos continuos por parte de las autoridades, era un importante elemento de apoyo del régimen de convertibilidad en el cual se limitó la capacidad del banco central de actuar como prestamista de último recurso. A finales de 2001, sin embargo, los efectos acumulativos de varios años de recesión, un año de fuga de capital y una serie de medidas políticas controvertidas habían dejado vulnerable al sistema bancario frente a más golpes a la confianza del público. Ha sido ampliamente argumentado que la forma en la que las autoridades trataron de manejar la salida de la convertibilidad - incluyendo las medidas legalmente ambiguas de bloquear los depósitos, y la conversión forzosa de  activos y pasivos bancarios denominados en dólares a pesos mediante tasas asimétricas - agravó estas debilidades. Como resultado, la Argentina empezó el año 2002 no sólo con una crisis monetaria y de deuda soberana, pero también con una crisis bancaria. Esto complicó severamente los esfuerzos para resolver las múltiples crisis lo más rápidamente posible.

 

El Peso Argentino vs El Oro
 
Estudiando lo que sucedió en Argentina nos preguntamos: ¿hubo gente que cambió sus ahorros en divisa local (pesos Argentinos) por oro antes del colapso?  Es muy probable que más de un Argentino sintió que "algo andaba mal" y lo hizo.
 
Cuando la población de un país tiene una economía "estable", la gente no voltea a ver al oro ni por equivocación....y menos a la plata.  Tal fué el caso de Argentina.  No fué hasta que la situación estuvo fuera de control, cuando la población despertó, se manifestó, se molestó, gritó y nada arregló.  
 
 
 
 
Esta ocasión tristemente fué el turno de Argentina para gritarle al mundo a los cuatro vientos que todo sistema financiero basado en moneda fiduciaria, sin respaldo alguno, está destinado al fracaso.
 
Dice Mike Maloney: "Y éste es el sucio secreto: el dinero por decreto está diseñado para perder su valor.  Su único propósito es confiscar tu riqueza y transferirla al gobierno.  Cada vez que el gobierno imprime un nuevo dólar y lo gasta, se queda con todo el poder adquisitivo de ese dólar.  Pero, ¿de dónde proviene el poder adquisitivo?  Le fue robado a tus dólares en secreto.  Cada vez que un nuevo dólar entra en circulación, devalúa a todos los demás dólares existentes, porque ahora hay más dólares para adquirir la misma cantidad de artículos y servicios.  Lo anterior provoca que los precios se incrementen;  es el engañoso impuesto oculto que conocemos como la inflación y que se apodera de tu riqueza como un ladrón en la noche.
A través de los siglos, el oro y la plata se han enfrentado a la divisa por decreto.  Los ganadores siempre han sido los metales.  El oro y la plata se revalúan a sí mismos de forma automática a través del sistema de mercado libre y en ese proceso alcanzan un equilibrio con relación a la divisa por decreto. Este patrón se ha repetido una y otra vez desde la primera depresión de divisas en Atenas en 407 a.C.  Cada vez que un inversionista detecta el inicio de una de estas batallas, las oportunidades (según la historia) de acumular gran riqueza en poco tiempo se incrementan de forma considerable.
Parece que todo inicia siempre de la misma manera: la energía se acumula conforme el suministro de divisas se expande y entonces, gracias a los instintos humanos naturales, las grandes masas presienten el crack que se acerca.  De repente, con un movimiento explosivo y en un período relativamente corto, el oro y la plata se revalúan a sí mismos para respaldar a las divisas que se han estado fabricando, este proceso lo han realizado una y otra vez.  Si observas las señales y actúas antes de lo que lo hagan las masas, tu poder adquisitivo crecerá de manera exponencial cuando el oro y la plata incrementen su valor relativo a la divisa inflada.  Si no ves las señales, entonces prepárate para ser eliminado"
 
Mike dice "dólares", pero sus palabras aplican para usarla con los devaluados euros, pesos, yenes, yuanes, rupias, dólares y cualquier moneda fiduciaria.  Todas, absolutamente todas, son fundamentalmente iguales entre si.  Tienen las mismas características: son creadas por el ser humano, son piezas de papel con diseños coloridos, con números impresos y con rostros de gente que típicamente ya falleció.  Todas son creadas de la nada.  Ninguna tiene respaldo alguno, actuando como "pagaré" o medio de intercambio.  Todas pierden su poder adquisitivo día con día y todas...todas tienen una única característica en común: ninguna sobrevive con el paso del tiempo y se autodestruye.
 
 
Si usted amigo Argentino vivió la crisis de su bello país en el 2002, ¿está preparado para la nueva crisis? Esta vez no será únicamente en Argentina, sino en todos los países.  Es una oportunidad única en la historia para estar del lado correcto, cuando ocurra esta transferencia de riqueza. ¿Tiene usted un plan de inversión y estrategia de salida?

Análisis de expertos semanalmente

y reporte especial gratis

Evitar 6 estafas de oro y plata

Suscríbase Ahora



La informacin, opiniones y datos financieros presentados aqu son para propsitos educacionales nicamente. No son ningn tipo de consejos financieros. No se garantiza la precisin de la informacin presentada aqu. Da a da se presentan diferentes situaciones. Cada inversionista debe hacer su propia investigacin para definir qu es lo mejor para ellos.
Usted debe asumir la responsabilidad y riesgos por todas las decisiones que usted tome, basndose en sta informacin.OroPlata.com no da ningn tipo de garantas, explcitas implcitas, sobre la precisin de la informacin los resultados obtenidos usando sta informacin. Aqullos que tomen decisiones de inversin basndose en la informacin presentada, debern hacerlo sabiendo que pueden experimentar prdidas importantes. En ninguno de estos casos OroPlata ser responsable, directo indirecto, de los daos que resulten por el uso de esta informacin.